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Entornos de oficina en transformación

Trabajo intelectual e iluminación de oficinas

Trabajo intelectual e iluminación de oficinas

Las transformaciones tecnológicas y sociales determinan la manera en que trabajamos y, por ende, la estética de las oficinas. El trabajo intelectual en la sociedad de la información digital, caracterizado por procesos de trabajo complejos, con frecuencia autoorganizados y en constante transformación, exige un alto grado de flexibilidad. Como consecuencia, también los requisitos en cuanto a distribución de superficies, mobiliario e iluminación en la oficina son totalmente distintos a los que presidían el entorno laboral de hace 50 años, en el que se trabajaba principalmente con papel en lugar de con terminales digitales. La sincronización dinámica y la complejidad crecientes de los procesos digitales requiere un trabajo altamente concentrado orientado al diálogo y a los proyectos, en cuyo centro se sitúa la persona con sus necesidades. A ello deben reaccionar no solo los usuarios de la oficina, sino también los gestores de los edificios. La luz es un elemento crucial para proporcionar a las personas un entorno de trabajo productivo y agradable.

Entornos de oficina en transformación

Década de 1970: tareas visuales horizontales

Los procesos y la comunicación, presididos por los documentos impresos, determinaron durante mucho tiempo el trabajo en oficinas. Los empleados procesaban la información manualmente y la archivaban en sistemas de ficheros. Las tareas visuales se centraban en superficies horizontales. Los pequeños detalles, tales como notas manuscritas, debían ser claramente legibles. La utilización de grandes cantidades de lámparas fluorescentes generaba en todo el espacio las iluminancias requeridas para ello. En la planificación, la calidad del espacio estaba subordinada al aprovechamiento eficiente del espacio. Eran habituales salas de oficinas de grandes dimensiones iluminadas de forma expandida.

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Década de 1990: tareas visuales horizontales y verticales

Las crecientes prestaciones de trabajo de los ordenadores revolucionaron el proceso y la velocidad del procesamiento de datos, pero también la comunicación en la oficina. Si bien durante los inicios de la digitalización gran parte de la documentación seguía basándose en el papel, la estética de las oficinas experimentó un cambio fundamental. Además de las tareas visuales horizontales durante el procesamiento de documentos impresos, los monitores orientados verticalmente con sus pantallas altamente reflectantes planteaban ahora requisitos más exigentes en lo relativo al apantallamiento de las luminarias, mientras que se redujo en cierta medida el espacio necesario para el almacenamiento de documentos impresos. Debido a la globalización, se incrementó la presión económica y, por consiguiente, también lo hicieron las exigencias en cuanto a productividad y espíritu innovador. Todo ello vino acompañado de una creciente sensibilización sobre el uso responsable de los recursos naturales y la importancia de una elevada calidad de estancia para favorecer el trabajo eficiente.

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Actualmente: tareas visuales diferenciadas

Gracias a la digitalización de la interconexión en red de datos y de las comunicaciones, el trabajo de oficina en el siglo XXI apenas está ya ligado a lugares y tiempos concretos. Sin embargo, debido a la creciente presión en el área de la innovación, también continúan siendo relevantes los procesos de trabajo analógicos en mesas de dibujo y pizarras blancas, así como los espacios para el diálogo creativo. El interiorismo reacciona a esta transformación concibiendo las oficinas modernas como espacios híbridos. Una combinación de estructuras de oficina tradicionales y ambiente acogedor fomenta el trabajo cooperativo. Los procesos, la documentación y la gestión de los conocimientos están organizados digitalmente. Cobran protagonismo los dispositivos digitales que emiten su propia luz y las superficies de presentación tanto horizontales como verticales. La luz de oficina se aleja de la iluminación puramente de puestos de trabajo y evoluciona hacia una iluminación arquitectónica diferenciada con un elevado confort visual, capaz de desempeñar diversas funciones.

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Confort visual en el puesto de trabajo

En el contexto de la competencia por profesionales cualificados, la oficina no es solo un espacio que debe satisfacer los requisitos funcionales planteados al trabajo productivo. La arquitectura representa a la empresa como marca, reflejando su actitud ante los empleados y los clientes. Los puestos de trabajo, así como las áreas informales y representativas, poseen una elevada calidad de estancia y convergen entre sí cada vez más. Como consecuencia, el diseño de superficies, esto es, el interiorismo y la iluminación dentro de zonas concretas, se rige por la función deseada en cada caso. Este concepto de diseño orientado a la percepción requiere una elevada calidad de la luz en todos los ámbitos y, gracias a los niveles de iluminación específicos, está exactamente adaptado a la utilización. Se trata de una alternativa más rentable en comparación con una iluminación de gran superficie que abarque toda la planta.

Entornos de oficina en transformación

Confort visual en el puesto de trabajo

Los requisitos planteados al trabajo en una sociedad del conocimiento especializada van en aumento, al tiempo que los procesos de trabajo se vuelven más interdisciplinares e interconectados. Así, el trabajo de oficina evoluciona alejándose del trabajo constante en el puesto de trabajo de oficina propio hacia una secuencia de actividades de diversos tipos flexible en cuanto a la ubicación: las reuniones y presentaciones, el trabajo en equipo y el trabajo intelectual recluido requieren estructuras espaciales distintas y una iluminación individualizada. El bienestar no es fruto únicamente de un interior acogedor y ergonómico. Un factor menos obvio, pero igualmente relevante, lo constituye la luz: un alto grado de confort visual, así como una distribución de la luminosidad en el espacio acorde a la actividad, se traducen en una elevada calidad visual y una buena orientación espacial, que a su vez permiten trabajar de forma concentrada y productiva.

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Soluciones de iluminación fiables

A fin de mantener reducidos los costes energéticos y de mantenimiento en proyectos de construcción de oficinas, a menudo se excluyen los parámetros cualitativos en las decisiones de planificación. El requisito de eficiencia energética está estrechamente ligado al concepto de iluminación, y no puede derivarse de modo global a partir de datos en hojas de datos de productos, sino que requiere cálculos de iluminación individuales. Por ejemplo, un diseño de iluminación orientado a la percepción ahorra energía mediante la aplicación de la luz en la zona exacta de destino, en lugar de iluminar toda la superficie del espacio. Igualmente importantes son los datos del fabricante en cuanto al mantenimiento del flujo luminoso y el tiempo de funcionamiento, ya que permiten extraer conclusiones fundamentadas sobre los costes a largo plazo debidos al mantenimiento y a las reinversiones necesarias.