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Interpretar el arte mediante la luz, ,

Interpretar el arte mediante la luz: iluminación de museos entre la objetividad y el hiperrealismo

La luz hace visible el arte en los museos. Al mismo tiempo, mediante la luz, se interpreta. Por su parte, el comisario, el arquitecto y el artista tienen a menudo ideas distintas sobre cómo escenificar adecuadamente el arte mediante la luz. El artículo aborda la estética del cuadro y de la exposición y presenta seis categorías de escenificación: desde el brillo de la percepción objetiva del arte hasta la presentación dinámica de tesoros artísticos, pasando por el hiperrealismo.

Cada tipo de iluminación de museo comunica una actitud conceptual hacia el arte. Incluso los pabellones de exposición de aspecto neutro en los que únicamente incide luz diurna difusa o las paredes uniformemente iluminadas que transmiten serenidad representan una actitud comisarial. Lo mismo cabe decir de la ampliamente extendida iluminación de acento que exhibe el arte como una colección de obras individuales. Sin embargo, la decisión en favor de una interpretación mediante luz suele ser el resultado de un largo recorrido, dado que es preciso conciliar los más diversos intereses. El arquitecto exige la apreciación del logro constructivo, el comisario desea transmitir una idea sobre el contenido de la exposición en su conjunto, el coleccionista como prestamista quiere comunicar una estética determinada, mientras que el artista requiere una presentación adecuada de su obra concreta. A ello se suman diferentes generaciones de visitantes cuyo interés por la cultura depende de una escenificación expresiva.

La luz pone a disposición de los diseñadores de exposiciones un instrumento influyente para definir la atmósfera para la percepción del arte, crear una dramaturgia para dicha percepción y contribuir al éxito de una exposición. De ahí que, para todas las partes implicadas, se plantee de inmediato la cuestión de cuáles son los criterios a aplicar para lograr un concepto de iluminación adecuado: ¿la atmósfera luminosa en el cuadro concreto? ¿O más bien con la cual se creó la obra? ¿Y cuál es la forma adecuada para presentar hoy en día de forma atractiva obras de arte creadas a la luz de las velas?

¿Debe tomarse como referencia la obra concreta o más bien el tema de la exposición en su conjunto? Finalmente, ¿cómo se puede estimular mediante la luz la interacción con el arte? ¿Cuándo crea la luz un efecto auténtico y cuándo altera el significado de la obra expuesta?

El artículo se plantea estas cuestiones de iluminación, abordando para ello la estética del cuadro y de la exposición, y presentando un concepto de diseño de iluminación. Una clasificación de las soluciones de iluminación en seis categorías, que abarcan desde el brillo de la percepción objetiva del arte hasta la presentación dinámica de tesoros artísticos, pasando por el hiperrealismo, pone de manifiesto la variedad creativa y al mismo tiempo facilita la orientación durante la fase de concepción. La presentación de cada categoría se inicia con la estética del arte y del espacio y a continuación describe la atmósfera desde la perspectiva del visitante del museo. Finalmente, las notas acerca de las herramientas de iluminación adecuadas muestran cómo implementar los conceptos concretos. Si se partiera únicamente del contenido del cuadro para derivar un estilo de escenificación, los críticos reprocharían con razón el recurso al formalismo. En cambio, el modelo de las seis categorías presenta un concepto para mostrar hasta qué punto puede ser diverso el efecto de la luz sobre la percepción del arte y resaltar la importancia de una diferenciación para transmitir adecuadamente la cultura.

El brillo de la percepción objetiva del arte

Los sobrios espacios vacíos de las exposiciones, con sus paredes blancas, evocan la impresión de una comunicación neutra y objetiva del arte. En particular los cuadros de gran superficie, como las obras del estilo estadounidense Color Field de los años 50, despliegan un efecto especial en las galerías conocidas como «cubo blanco», donde la pared deviene una extensión de la obra de arte. Pero también los trabajos englobados en el ámbito del arte minimalista o las series de fotografías documentales objetivas de Bernd y Hilla Becher alcanzan expresividad cuando la actitud conceptual de las obras de arte con cielo encapotado y luz diurna difusa coincide con la atmósfera blanda del espacio.

En tales exposiciones escenificadas de forma neutra, se prescinde de cualquier intento de realzar las particularidades de una obra de arte concreta, decantándose más bien por una presentación uniforme de los objetos expuestos. También en el caso de una presentación del arte completamente neutra, se crea en el visitante una vivencia espacial: en virtud de su elevada luminosidad, las superficies circundantes blancas dirigen hacia sí mismas la percepción de los visitantes de la exposición.

De este modo, la arquitectura adquiere una presencia similar a la de los cuadros. Ante el fondo claro, la obra de arte contrasta como objeto más oscuro, retrocediendo así visualmente a un segundo plano. La atmósfera de luminosidad uniforme del espacio blanco recuerda a un laboratorio de ensayos, donde se excluye cualquier influencia emocional externa a fin de posibilitar una evaluación objetiva. De forma similar, el observador del arte puede sumergirse sin interferencias en la interpretación de las obras expuestas. No obstante, la monotonía del espacio puede generar también una sensación de aburrimiento, toda vez que la atmósfera luminosa se asemeja a la de un día de cielo encapotado. Cuando se presentan grabados artísticos de pequeño formato y sensibles a la luz en una pared iluminada de modo uniforme con luz atenuada, la gran superficie de pared circundante se convierte rápidamente en demasiado dominante y actúa como distracción. El contraste de luminosidad en caso de bañado de paredes blancas y cuadros oscuros crea un efecto similarmente desfavorable. En escenas pictóricas que juegan con la oscuridad, es fácil que se difuminen las auras de sombreados sutiles si la iluminación presenta tales cuadros bajo una luz muy intensa.

Interpretar el arte mediante la luz

Utilización de luz diurna en el contexto de conceptos de iluminación neutros
¿Qué función desempeña la luz diurna incidente en espacios iluminados de forma neutra con una distribución uniforme de la luminosidad? Entre las soluciones clásicas se cuentan los tragaluces, ya sea con cristal difuso o con estructuras orientadas hacia el norte, en las que no incide luz solar directa en la sala de exposición y, por consiguiente, no se produce deslumbramiento. Sin embargo, debido a la luz diurna difusa apenas se produce modelado mediante sombras en esculturas, y no se aprecian con claridad los detalles plásticos en cuadros. Tampoco se generan efectos de brillo en superficies brillantes.

Interpretar el arte mediante la luz

Bañadores de pared para lograr la máxima uniformidad
Al utilizar herramientas de iluminación, los museos recurren con frecuencia a bañadores de pared, a fin de obtener un efecto luminoso equiparable al de la luz diurna difusa. La distribución homogénea de la luminosidad en la vertical genera una atmósfera contemplativa presidida por una sensación espacial de amplitud. Para lograr una buena iluminación de las superficies de pared, en el caso de los bañadores de pared se recomienda una distancia a la pared equivalente a una tercera parte de la altura del techo. La interdistancia de luminarias equivale generalmente a la distancia a la pared. No obstante, dependiendo de la luminaria también puede alcanzar hasta una vez y media la distancia a la pared. Alternativamente, para la luz difusa en salas de exposición se utilizan también bañadores de techo o techos luminosos. Sin embargo, los bañadores de pared realzan más detalles en los cuadros y pueden generar brillo en estos.

Acentuación minimalista: realce sutil de obras de arte e hilos conductores

Con el propósito de alejarse de la uniformidad del concepto del «cubo blanco» sin adoptar una escenificación teatral, se ha desarrollado una tendencia que trabaja con un entorno claro pero, al mismo tiempo, enfatiza sutilmente obras concretas o hilos conductores conceptuales. A tal fin se aplican dos estrategias: por un lado, el fondo, que gracias al color de la pared se diferencia de las obras de arte en cuanto a claridad y tono cromático, y, por otro lado, una sobria iluminación de acento. Sobre todo en museos históricos con arte clásico, los visitantes se encuentran con una forma de escenificación sumamente discreta. Mediante un color de pared oscuro, ya el contraste de luminosidad por sí solo otorga a los cuadros una apariencia más clara que si estuvieran expuestos sobre una pared blanca. Otra variante recurre a contrastes cromáticos en los cuales, por ejemplo, los cuadros con colores cálidos se presentan ante una pared de color frío. El efecto puede potenciarse mediante una iluminación de acento adicional. En el arte se encuentran ejemplos de una diferenciación sutil de la luminosidad en las obras de Giotto di Bondone, por lo que respecta al gótico, o en las de los artistas renacentistas Sandro Botticelli, Miguel Ángel o Leonardo da Vinci. Estos cuadros se caracterizan por un modelado muy suave de las sombras.

Los comisarios utilizan acentos de luz selectivos para otorgar a las obras de arte una mayor presencia en relación con las superficies de pared. De este modo se pueden acentuar también obras centrales dentro de un espacio, a fin de comunicar directamente al visitante los hilos conductores de la exposición y dirigir su mirada hacia obras expuestas esenciales. A diferencia de lo que ocurre en un concepto de «cubo blanco» coherente, el espacio permanece sereno, pero no estéril ni monótono, gracias al dinamismo visual de los discretos contrastes luminosos.

Es posible acentuar obras concretas o conjuntos enteros para establecer vínculos. En paralelo, se puede utilizar la acentuación discreta de un detalle del cuadro para remitir al tema de la exposición. No obstante, a este respecto se plantea una cuestión filosófico-cultural: ¿hasta qué punto tiene derecho el comisario a alterar mediante la iluminación el mensaje de una obra de arte? ¿Condenaría el artista esta intervención al considerarla una manipulación?

Para adoptar la decisión acertada se requiere mucha experiencia y sensibilidad para con el arte y los artistas.

Jerarquización de la información mediante un diseño de iluminación orientado a la percepción
Para establecer una jerarquía de percepción que estructure y priorice discretamente la información, los diseñadores de exposiciones recurren, como complemento a la iluminación general, a una iluminación de acento adicional que regulan sutilmente. A partir de una relación de luminosidad de 1:10 entre el entorno y el acento, se crean contrastes de iluminación pronunciados. Mientras que esta proporción se antoja exagerada para la enfatización sutil de obras individuales, un contraste de 1:2 resulta casi inefectivo para la percepción. De ahí que sea recomendable más bien una relación de luminosidad de 1:5. Sin embargo, el factor decisivo para lograr un resultado adecuado no es tanto un control riguroso del instrumento de medición de la iluminancia como la impresión visual global en la obra de arte y en el espacio. Los gradientes suaves de los haces de luz favorecen la impresión de una intervención comisarial respetuosa. En particular en esculturas, incluso con una iluminación de acento discreta se crea un nuevo efecto, dado que las siluetas y las superficies son modeladas por sombras y brillo. Otra posibilidad de interpretación discreta reside en la forma del haz de luz. Por ejemplo, si se agrupan cuadros de estilos afines mediante un haz de luz ovalado, el observador identifica rápidamente los vínculos temáticos, a diferencia de lo que ocurre con los acentos luminosos individuales que pretenden llamar la atención selectivamente sobre el significado concreto de una obra.

Si la sala de exposición es un espacio en el que la luz diurna incide por un lado, para una escenificación sutil es conveniente adoptar también para la iluminación la dirección de la luz con la distribución de luminosidad asociada, e imitarla mediante las iluminancias adecuadas en las paredes correspondientes. Como consecuencia, la pared situada frente a la fachada acristalada recibiría una mayor iluminancia que los segmentos de pared situados entre las ventanas.

Contrastes de iluminación pronunciados para escenificaciones dramáticas

Tanto pintores como fotógrafos utilizan intensos contrastes de luz y sombra como instrumento para crear composiciones visuales expresivas. Resulta lógico trasladar esta atmósfera también a la sala de exposición para proporcionar al visitante una vivencia artística integral. La técnica del claroscuro desarrollada durante el Renacimiento tardío y el Barroco, y que caracteriza por ejemplo numerosas obras de Caravaggio o Rembrandt, pretendía crear un efecto pictórico dramático mediante un contraste pronunciado entre claro y oscuro. Pero también en multitud de fotografías, como las del fotógrafo de moda Mario Testino, un efecto de luz y sombra contrastado es parte esencial del estilo fotográfico. En una época en la que las exposiciones están consideradas como una opción de ocio popular, las escenificaciones ricas en contraste, como las que se utilizan en los escenarios teatrales, ofrecen además un acceso estimulante y ameno.

Al trasladar este elemento de estilo a la sala de exposición, la obra de arte se sitúa en el centro mientras que el espacio desaparece en la misteriosa oscuridad. Cuanto más oscuro sea el color de la pared, del techo y del suelo, más intensa será la vivencia espacial.

La luz de acento otorga una apariencia propia a cada obra de arte. En términos de atmósfera, el espacio oscuro transmite espontáneamente la sensación de noche, en la que los haces de luz – de forma similar al uso de una linterna durante una caminata nocturna – despierta el arte a la vida. Del mismo modo que cada proyector ilumina sobre el escenario a un intérprete principal en las escenificaciones teatrales clásicas, el foco se dirige hacia la individualidad del arte. Mediante el pronunciado contraste de luminosidad, se crea para el visitante una atmósfera dramática que, de forma similar a una apasionante pieza teatral, ejerce una gran fascinación. De esta manera resulta posible despojar de su serenidad y objetividad incluso a obras de arte de carácter sobrio. Pero también en este caso, al comisario se le plantea la cuestión: ¿hasta qué punto es legítimo emocionalizar el lenguaje pictórico deliberadamente objetivo de los artistas para que una exposición tenga impacto sobre el público? ¿Cuándo se transforma en desamparo la sensación de secretos fascinantes en la oscuridad? En las esculturas, concebidas explícitamente para la percepción espacial, la utilización de una iluminación de acento contrastada para crear un juego intenso de luz y sombra sobre la pieza expuesta resulta, por lo general, más fácil que en los cuadros.

Interpretar el arte mediante la luz

La herramienta de iluminación adecuada para la escenificación dramática
Para lograr una escenificación de claro-oscuro contrastada de las obras expuestas, es esencial la luz dirigida de los proyectores. Cualquier luz difusa en el espacio mermaría la fuerza de un entorno oscuro. La elección acertada de los haces de luz permite adaptar perfectamente la superficie a iluminar al tamaño y la forma de las obras de arte. Los proyectores con distribuciones luminosas sustituibles están predestinados para tales tareas, toda vez que posibilitan una adaptación sencilla tanto dentro de una exposición como en exposiciones permanentes. Para la acentuación de objetos muy pequeños o para salvar grandes distancias entre la luminaria y la obra de arte está indicado un ángulo de irradiación narrow spot inferior a <10°. Para objetos de mayor tamaño se utilizan ángulos de irradiación spot o flood. En particular al concentrar distribuciones luminosas muy intensivas, pueden aparecer iluminancias elevadas que ejercen un efecto nocivo sobre las obras expuestas sensibles a la luz. En tal caso es imprescindible una regulación individual mediante un potenciómetro.

Para objetos alargados está disponible adicionalmente una distribución luminosa de bañado ovalado que permite una iluminación ideal de cuadros o estatuas anchos. Si bien están disponibles distribuciones luminosas aún más extensivas como wide flood, estas están menos indicadas para generar una atmósfera de contraste claro-oscuro, dado que iluminan en exceso el espacio Tan solo en caso de piezas de exposición que ocupan toda la altura de la sala, tales como tapices murales, los diseñadores de exposiciones utilizan distribuciones luminosas extensivas. Para ello resulta idóneo el bañador de pared con lente, que proporciona una distribución uniforme de la luminosidad en la pared. Sin embargo, a fin de crear una tensión intensa entre claro y oscuro en el espacio en este contexto, son necesarios un suelo y un techo oscuros. En esculturas, se puede incrementar el dramatismo mediante sombras y direcciones de la luz extremas: ya sea mediante luz rasante con un ángulo de incidencia pronunciado para realzar texturas o, en esculturas, mediante un ángulo de incidencia muy grande para proyectar sombras muy largas. Por regla general, para cuadros y esculturas se ha revelado eficaz un ángulo de incidencia de 30° para lograr un buen modelado sin exagerarlo con una proyección excesiva de sombras.

La caja negra: conferir una luminosidad mágica a las obras de arte

Una atmósfera misteriosa parte de salas de exposición muy oscuras en las cuales solo las obras de arte irradian su propia luz. El concepto de una «caja negra», en la que las piezas expuestas resplandecen como joyas en una cámara del tesoro, representa así pues la antítesis de la «caja blanca». De este modo, las fotografías parecen estar instaladas ante cajas de luz. El artista canadiense Jeff Wall, por ejemplo, presenta sus fotografías en cajas de luz. Se establecen espontáneamente asociaciones con el cine, la televisión y los anuncios luminosos.

Si las obras de arte parecen emitir luz tan solo desde su interior, se desvinculan por completo del contexto arquitectónico. Aquí parece contar únicamente el arte, pero su efecto se basa en gran medida en su mágica forma de presentación. Este concepto establece un contexto artificial, dado que los artistas rara vez crean sus obras en condiciones equiparables y las superficies luminiscentes no se dan en la naturaleza en esta forma.

Interpretar el arte mediante la luz

El efecto de la disposición estrictamente lineal de los cuadros se potencia perfectamente mediante proyectores de contornos, que limitan los haces de luz a la superficie del cuadro sin iluminar la pared. Arario Museum Dongmun, Jeju. Fotografía: Sebastian Mayer.

Proyectores de contornos para crear un aura mágica
En este caso, el diseñador de la exposición apuesta por la dramaturgia, desechando por completo la intención de una representación realista. Dado que solo las obras de arte están iluminadas mientras que el entorno permanece totalmente oscuro, estas adquieren un efecto altamente emocional y una exaltación ligeramente mística.

Para lograr este efecto son imprescindibles proyectores de contornos con una óptica de enfoque, de modo que sea posible proyectar círculos de luz o contornos nítidos. Los reguladores de contornos existentes en el cabezal permiten orientar individualmente la superficie de proyección al cuadro en cuestión. La nitidez de los bordes del haz de luz puede ajustarse desplazando la lente. Para la iluminación de cuadros, es recomendable empezar por un ajuste nítido de los reguladores de contornos. A continuación se lleva a cabo un ligero desenfoque para obtener transiciones más suaves, sobre todo en cuadros con marcos anchos. Cuando la montura de contornos en la luminaria está cerrada, puede que un visitante del museo apenas pueda descubrir la luminaria en la sala oscura.

Interpretar obras de arte mediante hiperrealismo

En una estrategia de escenificación hiperrealista, el visitante se encuentra con una realidad exacerbada. Entre los cofundadores del hiperrealismo en el arte pop se cuenta el escultor Duane Hanson con sus figuras humanas a escala natural que reflejan escenas cotidianas estadounidenses. También el artista británico contemporáneo Matthew Penn incluye sus obras en el hiperrealismo. Mediante una iluminación matizada, realza adicionalmente las transiciones de claridad en sus retratos para lograr mayor claridad y una definición más pronunciada de los detalles. El resultado es una asombrosa interacción entre las pinturas al óleo aplicadas en varias capas y la orientación precisa de diversos proyectores de contornos con distintas temperaturas de color. Esto convierte a la iluminación del cuadro en un elemento fijo del arte de Penn.

En las escenificaciones de exposición hiperrealistas, las obras de arte son sometidas a una transformación deliberada para potenciar la percepción visual o exaltarla de forma manifiesta. A diferencia de los conceptos de iluminación presentados hasta ahora, orientados a la relación entre la obra de arte y el espacio, el hiperrealismo trabaja exclusivamente con el cuadro propiamente dicho y su mensaje. En caso de interpretaciones discretas puede crearse una impresión inquietante o aterradora, dado que el visitante puede descubrir desconcertantes paralelismos con la realidad. En un entorno en el que las personas interesadas por el arte reciben múltiples estímulos procedentes de impactantes ámbitos vivenciales, el diseñador de la exposición se enfrenta aquí a la necesidad de determinar en qué medida debe contribuir mediante el hiperrealismo a una experiencia artística novedosa para lograr un gran éxito de público del museo mediante una reinterpretación de las obras expuestas.

Luminotecnia para escenificaciones hiperrealistas
Para conceptos de exposición hiperrealistas, los diseñadores de iluminación experimentan, por ejemplo, con distribuciones de luminosidad especiales o con el espectro luminoso. La primera opción requiere un análisis minucioso de la distribución de luminosidad en la superficie pintada del cuadro. Posteriormente, mediante la iluminación se imitan exactamente estas relaciones de contraste.

Si el cuadro contiene numerosos contrastes, se utilizan varias luminarias con haces de luz intensivos. Para tal fin resultan idóneos los proyectores de contornos, que mediante la posición de la lente permiten ajustar el tamaño y la forma de la superficie de proyección, así como la nitidez de sus bordes. Mediante un potenciómetro integrado en el proyector se puede adaptar individualmente la luminosidad de cada proyector a la zona concreta del cuadro. Para este método es recomendable dedicar el tiempo suficiente al diseño de la exposición.

La segunda opción para exaltar la impresión cromática mediante el espectro luminoso requiere luminarias con varios canales cromáticos que puedan regularse individualmente. En este procedimiento permanece constante el espacio de color de varias luminarias orientadas a distintas zonas de la obra de arte. Sin embargo, mediante los diferentes canales cromáticos se modifica la composición del espectro luminoso de los diversos proyectores de forma que se altera el efecto de determinados colores de material en superficies concretas del cuadro o dentro de una exposición. Esto permite potenciar la impresión cromática de colores concretos, como por ejemplo un cielo azul, sin que los colores del resto del cuadro o en los demás cuadros expuestos en la sala sean desplazados también en dirección al azul. Este fenómeno, en el cual se trabaja con un mismo espacio de color y al mismo tiempo se altera la composición espectral, se conoce también como metamerismo. El espectro de los LEDs de color blanco cálido está distribuido muy uniformemente entre los colores desde el azul hasta el rojo, de modo que genera una impresión cromática neutra. Empleando LEDs rojos, verdes y azules en módulos RGBW se puede crear el mismo color de luz blanco cálido como mezcla de los tres colores, pero en este caso el espectro presenta tres picos (peaks) que se traducen en una impresión cromática intensa de los materiales rojos, verdes y azules. A fin de lograr una impresión neutra, el color blanco de la luz se define sin componentes RGB mediante el canal del LED de color blanco cálido. Si se desea acentuar especialmente el azul, se incrementa la proporción RGB con especial ponderación del azul. El control de la luz DALI permite a los diseñadores de iluminación ajustar individualmente los canales cromáticos de las luminarias RGBW para obtener una impresión cromática hiperrealista.

Presentación dinámica de exposiciones

La educación y el entretenimiento se acercan cada vez más entre sí en el contexto social. Con la intención de motivar especialmente a un público más joven, cuyo día a día está presidido por los terminales digitales y los entornos vivenciales multimedia, los museos buscan formas de presentación innovadoras. Provistos de tabletas y teléfonos móviles, los visitantes cuentan ya con su propia interfaz para consultar información adicional, descubrir lúdicamente obras expuestas mediante aplicaciones y realidad aumentada e incluso influir de forma interactiva en las presentaciones. La voluntad de dirigir las miradas del público durante la visita para evitar que las exposiciones tengan un carácter estático posee una larga tradición. Sin embargo, la tecnología moderna ha simplificado en gran medida la implementación de conceptos de exposición dinámicos y ha hecho posibles nuevas modalidades. Ya Peggy Guggenheim utilizó en el año 1940 luz dinámica en su primera galería neoyorquina «The Art of This Century» para crear así un nuevo acceso al arte y comunicar una vida cargada de energía mediante una luz vibrante.

En este caso, la obra de arte como creación estática singular retrocede en favor de un marco dinámico capaz de crear una vivencia global expresiva e informativa. El espacio de exposición se transforma para el visitante en un escenario cuya calidad estética surge de la nueva coreografía de las obras de arte. En función del concepto de iluminación, se puede llegar a transmitir al visitante la sensación de que el protagonismo no recae aquí en las obras de arte, sino en la iluminación como arte luminoso. No obstante, si la prioridad se traslada desde la comunicación del arte al entretenimiento y la escenificación se desliga de las obras expuestas, el amante del arte experimenta de inmediato una sensación de kitsch.

Infraestructura técnica para la interacción
El diseño de conceptos de iluminación dinámicos parte, por un lado, de los parámetros de iluminación variables y, por otro lado, de la complejidad de la interacción.

A continuación se selecciona un sistema de control de luz adecuado, provisto de sensores y luminarias regulables. Por lo que respecta a la interacción, cabe diferenciar entre tres tipos: dinámica, reactiva e interactiva. Las escenificaciones luminosas dinámicas constan de procesos definidos de forma fija. Por ejemplo, puede tratarse de una iluminancia elevada a mediodía y que disminuye a medida que cae la tarde. Esto permite al visitante percibir el cambio de las fases del día que tiene lugar en el exterior.

En cambio, el visitante se encuentra con una situación de iluminación reactiva cuando los sensores alteran la luz: por ejemplo, en caso de que un sensor de movimiento intensifique la iluminación de acento al entrar en una sala de exposición atenuada, ya sea por criterios de conservación o para transmitir al observador una sensación de acceso individual. Alternativamente, es concebible el cambio de una iluminación de acento a un bañado de paredes en la sala. A fin de incrementar la emocionalidad al entrar en la sala, también es posible que la iluminación de acento de color blanco cálido para una buena reproducción cromática de los cuadros se complemente con una iluminación básica o un bañado de paredes fríos o incluso azules, con objeto de enfatizar mediante el contraste cromático el foco situado en las obras expuestas.

El museo puede ofrecer escenarios de iluminación interactivos empleando aplicaciones que permitan a los visitantes alterar la luz mediante su propio smartphone. Por ejemplo, si la persona interesada por el arte escoge un tema concreto en la sala, se realzan mediante una mayor iluminancia las obras de arte o los detalles del cuadro pertinentes. En el contexto de la didáctica museística son posibles juegos de adivinanzas en los que el visitante introduce la respuesta en la aplicación y la iluminación de acento revela la respuesta. Si se dispone de perfiles de interés de los visitantes, se abre la vía a escenarios adicionales en los que la mayoría decide si las obras de arte deben presentarse en un ambiente sereno y neutro o más bien como escenificación teatral rica en contrastes.

Resumen

Lista de comprobación

La aparición de nuevas formas artísticas y de otros ideales estéticos se refleja tanto en la percepción del arte como en las transformaciones de los conceptos de exposición. La diversidad de la escenificación del arte mediante la luz abarca desde una atmósfera neutra y sobria, concebida para una percepción objetiva, hasta el hiperrealismo o las presentaciones dinámicas que celebran como vivencia el encuentro con los bienes culturales. Como criterios para la selección de un concepto de iluminación cabe considerar tres puntos de vista: 1. Contenidos inmanentes del cuadro, 2. Aspectos formales del medio pictórico y 3. El entorno espacial y temporal en el que la obra fue creada. Mediante el análisis de la luminosidad, el contraste y la atmósfera luminosa del contenido del cuadro, el diseñador de la exposición puede escoger un tipo de iluminación similar para el espacio y la obra, como por ejemplo una iluminación de acento contrastada para el expresivo claroscuro. Considerando el tamaño y el marco, también es posible concebir una iluminación que se corresponda con la estética, como pueda ser un bañado de pared de superficie extensa para grandes cuadros minimalistas o una iluminación de acento de haz intensivo para retratos de pequeño formato con marcos históricos pronunciados. También se pueden derivar una temperatura cromática y un tipo de iluminación adecuados partiendo de la época y del entorno, ya se trate de la luz diurna en la naturaleza o de la luz de las velas en el estudio. Un criterio importante a la hora de transmitir una impresión auténtica en escenificaciones luminosas radica en la cuestión de si el artista había percibido el cuadro de esa manera en el momento de crearlo o si el concepto de iluminación debatido podría falsear el mensaje del cuadro y si la solución de iluminación distraería de la percepción del arte.

  • Una estrecha coordinación con el comisario y los artistas durante la fase de preparación contribuye a minimizar las correcciones durante la fase de puesta en marcha.
  • Criterios tales como la luminosidad y el tamaño de la obra expuesta, el tipo de marco, el contenido del cuadro, así como las condiciones lumínicas durante la creación del cuadro, ayudan a determinar si una solución de iluminación aporta naturalidad o puede afectar negativamente a la percepción.
  • Las soluciones de iluminación versátiles requieren una infraestructura flexible, como por ejemplo raíles electrificados con proyectores.
  • Las distribuciones luminosas sustituibles permiten implementar cómodamente cambios a corto plazo del concepto de iluminación desde un bañado de paredes de efecto neutro a una iluminación de acento teatral.
  • Para obtener contrastes de luminosidad claramente perceptibles para el ojo, es necesaria una proporción de como mínimo 1:5 entre el entorno y el objeto expuesto.
  • A fin de crear una dramaturgia mediante contrastes diferenciados entre el objeto expuesto y el espacio, así como dentro de las obras de arte, son imprescindibles proyectores regulables.
  • Los proyectores de contornos están indicados para escenificaciones mágicas en las que los haces de luz estén limitados exactamente a los bordes del cuadro.

Más detalles en el artículo de la revista

Bajo el título «Interpreting Art with Light: Museum Lighting between Objectivity and Hyperrealism» (Interpretando el arte con la luz: la iluminación del museo entre la objetividad y el hiperrealismo), la revista Leukos ha publicado un minucioso artículo que además documenta la evolución histórica de la arquitectura y del diseño de exposiciones, y que contiene más detalles sobre el diseño de iluminación, así como referencias bibliográficas.
Ir al artículo

Concepto de exposición Arte y espacio Luz
1. El arte como percepción objetiva
  • Presentación de arte con un efecto objetivo y sobrio
  • Atmósfera serena, en la que el arte y el espacio revisten el mismo valor
  • Luz: distribución uniforme de la luminosidad, sin apenas modelado, sin brillo
  • Luz diurna: incidencia difusa de la luz a través de la ventana o el techo
  • Iluminación: bañado de paredes para una distribución uniforme de la luminosidad
2. Realce sutil de obras de arte e hilos conductores
  • Realce discreto de los objetos expuestos
  • Atmósfera serena en la que el arte predomina ligeramente sobre el espacio
  • Luz: pequeños contrastes de luminosidad, modelado y efectos de brillo ligeros
  • Luz diurna: incidencia difusa de la luz complementada con una iluminación de acento discreta
  • Iluminación: bañado de paredes en combinación con iluminación de acento. Sutiles contrastes de luminosidad.
3. Puesta en escena dramática de los objetos expuestos
  • Las obras de arte se sitúan en primer plano
  • Escenificación emocional de los objetos expuestos
  • Luz: contrastes de luminosidad pronunciados, modelado y brillo intensos
  • Iluminación: iluminación de acento adaptada al tamaño y la forma de los cuadros. En esculturas, ángulo de incidencia pronunciado para proyectar sombras intensas.
4. Conferir una luminosidad mágica a las obras de arte
  • Solo son perceptibles las superficies de los cuadros
  • Exaltación del arte, ya que el espacio desaparece visualmente
  • Luz: luminosidad uniforme limitada exclusivamente a la superficie del cuadro, ausencia de luz en el espacio
  • Iluminación: proyectores de contornos con haces de luz nítidamente delimitados
5. Interpretar obras de arte mediante hiperrealismo
  • Las obras de arte se sitúan en primer plano con detalles exacerbados
  • Exageración de propiedades del cuadro para exacerbar la realidad
  • Luz: exacerbación de la luminosidad y del colorido
  • Iluminación: proyectores de contornos regulables para la iluminación diferenciada de áreas del cuadro, proyectores con control cromático multicanal para adaptar el espectro (metamerismo)
6. Presentación dinámica de exposiciones
  • Presentación animada del arte
  • Junto a la pura contemplación del arte, adquiere importancia el factor de entretenimiento
  • Luz: dinámica de luminosidad, temperatura cromática y espectro
  • Iluminación: control de la luz mediante tiempo, sensores o aplicaciones
Interpretar el arte mediante la luz

Dr. Thomas Schielke, ERCO.

El Dr. Thomas Schielke estudió Arquitectura en la Universidad Técnica de Darmstadt, Alemania. Desde hace más de 10 años, trabaja como redactor de comunicación didáctica en el fabricante de luminarias ERCO y es coautor del tratado «Un discurso de la luz. Entre la cultura y la técnica».

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