Entre arquitectura y paisaje: la luz guía el recorrido hacia el Peine del Viento
En el año del centenario del arquitecto Luis Peña Ganchegui, la Plaza del Tenis en San Sebastián se presenta como antesala a la célebre escultura del Peine del Viento de Eduardo Chillida, estableciendo un umbral entre la ciudad y el paisaje donde convergen arquitectura, entorno y cultura.
En este contexto de máxima sensibilidad ambiental, junto al mar, la iluminación asume un papel deliberadamente contenido que acompaña el recorrido sin alterar la percepción nocturna del entorno, preservando la oscuridad del cielo y la condición natural del lugar.
La intervención articula una doble función: acompañar el paseo y bañar las escaleras de la plaza del tenis, integrando ambos planos en un único lenguaje lumínico. Esta continuidad construye una lectura unitaria del conjunto mediante una presencia formal mínima.
Un patrón lumínico guía y dirige la mirada. A medida que se avanza, la iluminación se reduce, incrementando la interdistancia entre luminarias Tesis —establecida en 3,8 metros— y favoreciendo la adaptación del ojo humano. La instalación a 40 cm del suelo, condicionada por la altura máxima permitida por la piedra, define un bañado no uniforme orientado a construir un guiado visual hacia el horizonte.
La regulación en tres grupos DALI introduce un gradiente de intensidad a lo largo del recorrido peatonal, reduciendo progresivamente los niveles hasta alcanzar la oscuridad en horario nocturno. Esta secuencia construye una transición progresiva que refuerza la condición del lugar como umbral, desplazando al visitante desde el espacio urbano hacia una percepción más próxima al paisaje, donde la escultura, orientada al noroeste, se recorta con la última luz del día, mientras el paisaje emerge en la oscuridad a contraluz de la luna.
La proximidad al mar demanda una respuesta técnica rigurosa. Las luminarias empotradas Tesis, con resistencia al impacto IK11 y protección IP68, aseguran su durabilidad en ambientes exigentes. Un total de 24 luminarias de 8,1W y 2700K, con óptica bañadora y regulación DALI, se integran en el propio muro mediante la sustitución puntual del adoquín, evitando perforaciones y preservando los materiales existentes.
En la plaza del tenis, la estrategia cambia para responder a otra escala espacial. Se incorporan proyectores Kona sobre báculo de 18,8W en 2700K, regulables mediante DALI, con distribuciones luminosas que permiten modelar texturas y volúmenes, orientando la mirada hacia el inicio del recorrido principal.
Kona es extremadamente eficiente en intemperie. La tecnología No-Rinse reduce la acumulación de suciedad, mientras que la protección IP65 garantiza la hermeticidad al polvo y la resistencia al agua propia de la intemperie.
Una solución eficiente que minimiza el mantenimiento preserva recursos y reduce los costes de funcionamiento.