Una joya urbana leída a través de la luz: la joyería
Grassy forma parte del imaginario colectivo de Madrid. Situada en una céntrica ubicación estratégica, su presencia trasciende el ámbito comercial para consolidarse como referente urbano con una identidad estrechamente ligada a su historia y a su lugar en la ciudad. A lo largo del tiempo, la marca ha construido un legado basado en la excelencia, la precisión y la confianza, unos valores que se reflejan tanto en la experiencia espacial como en la experiencia del cliente. Para trasladar esta identidad al espacio y conseguir que se perciba desde el exterior hacia el interior, se necesita un enfoque muy bien pensado en el que la luz juega un papel fundamental. La iluminación no se limita a revelar el producto, sino que estructura la percepción, organiza los elementos espaciales y contribuye a expresar los valores de la marca.
La luz como recurso para la identidad, la presencia urbana y la precisión expositiva.
En el escaparate, la luz actúa como elemento mediador entre el edificio y la ciudad. En un entorno urbano con tantos estímulos como el cruce de la Gran Vía, la iluminación establece una presencia reconocible y sobria capaz de destacar sin excesos. Los focos Parscan 48V proporcionan una iluminación de acento precisa sobre las piezas. Esto permite identificar el universo Grassy desde la distancia y dota al escaparate de profundidad, claridad visual y un carácter distintivo que invita a una lectura más pausada y atenta.
La iluminación del escaparate está concebida según una lógica expositiva, es decir, con una luz concentrada, controlada y dirigida que refuerza la materialidad de cada joya y favorece su correcta percepción. El uso de ópticas adaptadas al tamaño y la disposición de las piezas permite gestionar cuidadosamente los contrastes y las sombras para crear una escena lumínica que resalta los detalles y la calidad sin interferencias visuales.
En el interior, la arquitectura revela dos atmósferas distintas que reflejan la evolución de la marca. En la planta baja, de carácter clásico y atemporal, la iluminación acompaña al interiorismo sin imponerse. Las vitrinas se convierten en el eje visual del espacio, mientras que la luz guía la mirada con precisión hacia las piezas expuestas. El uso de Parscan 48V con ópticas intercambiables permite ajustar el haz de luz a cada joya para reforzar su singularidad y su presencia dentro del conjunto.
La temperatura del color, cuidadosamente seleccionada, encaja a la perfección con la identidad cromática de la marca. La elección de 4000K intensifica el verde característico de Grassy y refuerza la coherencia visual del espacio. Las luminarias personalizadas en el color RAL corporativo se integran discretamente en la arquitectura. La incorporación de raíles minirail 48V dispuestos a lo largo de ejes horizontales aporta flexibilidad a la hora de posicionar los proyectores sin alterar la lectura espacial.
El concepto de iluminación se mantiene coherente en todo el proyecto con una iluminación de acento precisa y sobria, concebida para resaltar las piezas dentro de un entorno visualmente complejo tanto en el escaparate como en el interior. La continuidad en la familia de luminarias y en el tratamiento lumínico contribuye a una lectura unificada del espacio.
En la planta superior, bajo la cúpula, la intervención adopta un lenguaje contemporáneo más ligero y preciso que refleja el proceso de renovación de la marca. Aquí, la luz asume una vez más un papel de estructuración. Las vitrinas a menor escala requieren una solución de iluminación especialmente controlada donde la infraestructura técnica se integre en la arquitectura sin interferir en su percepción.
En este contexto, los focos empotrados Axis, integrados en los laterales y en la cavidad superior de las vitrinas, proporcionan una iluminación extremadamente precisa. Gracias a su tamaño reducido, las luminarias encajan a la perfección en la arquitectura de las vitrinas y se mantienen prácticamente imperceptibles, al tiempo que se adaptan a los espacios en miniatura con un alto rendimiento cromático y un control exacto del haz. La iluminación se ajusta a cada pieza con precisión, y se aplican niveles de potencia reducidos y una escenografía cuidadosamente estudiada que mejora la percepción del objeto.