The Harp Bar, Belfast


Aquí ha actuado Van Morrison, así como los Stiff Little Fingers y The Undertones. El nuevo Harp Bar se halla a tan solo unos metros del antiguo Harp Bar. Este último fue, a finales de los años 70 y principios de los 80, un popular escenario de la música punk. Toda una serie de artistas se labraron aquí una reputación, llegando incluso a alcanzar fama internacional. Por aquel entonces, Hill Street era todavía una sombría calle en un antiguo barrio de negocios y comercial venido a menos. A lo largo de los últimos veinte años, el barrio Cathedral Quarter se ha convertido en un núcleo cultural que, por ejemplo, alberga cada año el Cathedral Quarter Arts Festival. Hoy en día, el Harp Bar continúa siendo uno de los pubs más visitados de la zona, gracias también a las actuaciones musicales en vivo todas las noches. Además, la versión histórica del Harp Bar, reproducida en un estudio, sirvió como telón de fondo de la multipremiada película «Good Vibrations» del año 2013. Narra la vida de Terry Hooley, propietario de una tienda de discos y una de las grandes figuras del ambiente punk en tiempos del conflicto de Irlanda del Norte. Por aquel entonces, el punk ofrecía un refugio para disidentes de todas las confesiones, adoptando un papel mediador entre protestantes y católicos.
En Irlanda es tradición salir a tomar algo con los compañeros al concluir la jornada laboral. Entre los destinos más populares se cuenta el Harp Bar de Belfast. Antaño punto de encuentro de punks, es actualmente uno de los centros neurálgicos culturales de Belfast.



El edificio actual que alberga al Harp Bar data del año 1832 y en su momento perteneció a la Bushmills Distillery que, con más de 400 años de tradición, se cuenta entre las destilerías de whisky más antiguas del mundo. A partir de 1989, el histórico edificio estuvo ocupado por el Nick`s Warehouse, un restaurante varias veces galardonado y conocido en toda Irlanda del Norte. Desde hace poco, las instalaciones alojan el Harp Bar en dos plantas. El dueño Willie Jack, quien con la empresa Commercial Court Inns gestiona también otros pubs en Belfast, colecciona muebles y espejos de bar irlandeses. Partiendo de esta base, el interiorismo del Harp Bar se inspira en el denominado Estilo Victoriano de Belfast. Predominan las maderas oscuras, los tapizados rojos, las superficies de cobre pulidas, espejos en las paredes y linóleo con revestimiento especial en el techo. Todo ello complementado ornamentalmente por reminiscencias de la cultura escocesa del whisky y la cerveza negra, desde botellas esmeradamente alineadas, pasando por carteles publicitarios históricos, hasta componentes de instalaciones de destilación. Entre los objetos del mobiliario se cuentan antigüedades seleccionadas, como una farola callejera histórica que se encontraba ante la Ulster Tavern en la calle Chister Street hasta un atentado con bomba en los años 80.



La especificación para la iluminación del nuevo Harp Bar establecía que debía recordar a un pub antiguo de Belfast, pero implementada con la tecnología LED más avanzada. Junto a las luminarias pendulares históricas decorativas, las herramientas de iluminación ERCO –Quintessence, Zylinder, Pollux y Nadir– aportan la iluminación básica y además acentúan las zonas de asiento y la decoración. Naturalmente, también las actuaciones musicales son escenificadas mediante proyectores regulables. Un reto especial para los proyectistas residía en el hecho de que el pub fue amueblado gradualmente con piezas de coleccionista procedentes del fondo de antigüedades del dueño y, por lo tanto, el concepto de iluminación requería adaptaciones periódicas. Debían escenificarse con precisión, pero sin deslumbramiento, especialmente los espejos que ostentan inscripciones, logotipos y ornamentos de marcas de bebidas irlandesas. Pese a tratarse de un pub, en este caso se recurrió a la experiencia de ERCO en la iluminación de museos. Los espejos se acentúan mediante proyectores que generan bordes nítidos y reproducen con fidelidad los colores de los grabados decorativos. A su vez, los clientes no se ven deslumbrados ni por las luminarias ni por reflejos. Además, la iluminación LED convence desde el punto de vista de la conservación, dado que al no contener componentes UV ni infrarrojos no daña las antigüedades. ¡Cheers!


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