Una nueva mirada a los antiguos maestros


ERCO en la Pinacoteca de los Antiguos Maestros/Colección Estatal de Arte de Dresde
Los nuevos cuadros expuestos en la Pinacoteca de los Antiguos Maestros y Colección de Esculturas hasta 1800 escenifica la abundancia del Barroco. Casi 900 proyectores Parscan y Pollux de ERCO acentúan esta sensual y vivaz presentación del arte. Goethe y Dostojewski ya quedaron impresionados con el esplendor de la Pinacoteca de los Antiguos Maestros de Dresde. Esta Pinacoteca, fundada en 1560, alcanzó fama en Europa en el siglo XVIII, gracias al coleccionismo de arte selectivo de los príncipes electores sajones. En 1855 se trasladó al edificio diseñado por Gottfried Semper en el Palacio Zwinger de Dresde, donde aún hoy se sigue presentando con numerosas obras clave del Renacimiento y del Barroco europeos. La Pinacoteca reabrió sus puertas en febrero de 2020, tras una reforma que duró siete años.

Durante la modernización del edificio, el museo restauró numerosas antigüedades, cuadros y marcos, e integró la colección de esculturas hasta 1800, por primera vez en las salas, con una nueva puesta en escena. El resultado es una presentación opulenta y sensual, con más de 700 cuadros y aproximadamente 450 esculturas. Esta presentación, concebida bajo la dirección del director Stephan Koja, muestra una síntesis de esculturas y cuadros de artistas como Rafael, Tiziano, Rembrandt, Rubens y Cranach, que crea nuevos puntos de contacto, que hacen comprensible el barroco y el renacimiento partiendo de la Antigüedad.



El color de los recubrimientos de las paredes de los espacios hace referencia a la estructuración tradicional por escuelas: sobre fondo rojo se exponen las obras de los artistas italianos, sobre fondo azul, las obras de los artistas españoles y franceses y, sobre fondo verde, se exponen las obras de las escuelas holandesa y alemana. Además, las salas y los espacios están claramente estructurados por temas, como la pintura veneciana o los bodegones holandeses.
«Para nosotros era importante que las obras de arte salieran al encuentro de los visitantes, de modo que las pudieran entender sin tener sólidos conocimientos previos»
nos explica Koja

El nuevo concepto de iluminación contribuye de manera importante a ello. Los techos de luz diurna y las ventanas grandes permiten la entrada de luz natural. Las luminarias recién instaladas de las familias de proyectores Parscan y Pollux de ERCO estructuran el volumen de la exposición y dirigen la mirada del observador hacia aspectos fundamentales. «La iluminación de acento destaca los detalles de un cuadro o la caída del pliegue de una toga esculpida en mármol», nos cuenta Stephan Koja.


Además, la luz artificial crea dramatismo: «Modela los contornos y las superficies, de modo que parezca que las esculturas emerjan de sus nichos.» En parte, la iluminación puede sustituir, además, a la restauración del barniz: si amarillea la capa de barniz transparente de las pinturas al óleo, que es típica de los antiguos maestros, los filtros de color restauran el brillo, la profundidad y la luminosidad del cuadro mediante luz fría.

Los raíles electrificados Hi-trac hacen posible una acentuación precisa, gracias a una interdistancia de más de cinco metros. Estos raíles se han instalado en la bóveda de estilo clasicista del museo, respetando las exigencias de patrimonio histórico. En las luminarias se integraron rejillas de panal ERCO, que delimitan el haz luminoso y elevan el confort visual, a fin de evitar el deslumbramiento que pudiera producirse en estos espacios de hasta once metros de altura.

Como base para la planificación detallada de la iluminación, se utilizó un modelo de las salas a escala 1:100, con todas las obras expuestas. «Hay muchos aspectos que deben tenerse en cuenta en la iluminación del arte, que, en parte, solo se aprecian cuando se ilumina el lugar: por ejemplo, los diferentes ejes visuales de la sala, el reflejo de un marco, la expresión facial o la dirección de la mirada de una escultura», nos explica el diseñador de iluminación Paul Göschel de Pontonero-Light, que se encargó de la iluminación de la colección de esculturas. La tarea más difícil era la iluminación de los rostros, que reflejan el carácter.
«Lo primero que miran las personas es el rostro de quien tienen delante, y lo mismo sucede si se trata de una escultura. Por eso, el rostro debe iluminarse de manera diferenciada, a ser posible sin sombras ricas en contrastes por debajo de los ojos y la nariz».
Göschel escenifica específicamente cada objeto, utilizando varias luminarias equipadas con lentes Spherolit intercambiables por cada obra expuesta, y reguladores de contornos: «Los haces de luz perfectamente contorneados hacen que las obras parezcan emitir luz por sí mismas». No es de extrañar entonces que los expertos de museos de toda Europa quedaran tan impresionados en la ceremonia de apertura como lo estuvieron Goethe y Dostoievski en su época.


Wiebke Lang es periodista de diseño, arquitectura e imagen de marca. Es licenciada en diseño y, desde hace 15 años, escribe sobre el diseño del mundo en el contexto de los desarrollos sociales, económicos y tecnológicos. Después de trabajar como cocuradora en el Museo de Diseño de Vitra, trabajó como editora independiente y autora para revistas especializadas e instituciones culturales. A continuación dirigió el equipo de comunicación corporativa en ERCO, y fue redactora jefe de la revista especializada designreport, antes de comenzar a trabajar por cuenta propia como escritora, moderadora y asesora de comunicaciones.