Gymnicher Mühle, Erftstadt


¿Cómo sería cruzar un río sin mojarse los pies, como Moisés en el Mar Rojo? ¿Qué impresiones transmitirían la flora y la fauna? ¿Cómo cambia el color del agua a medida que aumenta la profundidad? ¿Qué aspecto tiene el junco en toda su longitud? Y ¿cómo pesca un castor un pez? El «Flusskörper» (cuerpo fluvial) en el KM 51 – Erftmuseum da respuesta a estas preguntas, entre muchas otras. La exposición se ha instalado dentro de una sala alargada y transitable. Por medio de gráficos y objetos expuestos se representan secciones transversales de un río que permiten ver su fauna y su flora. De este modo, los visitantes del museo pueden disfrutar de vistas que normalmente están reservadas a los buceadores.
¿Cómo sería cruzar un río sin mojarse los pies, como Moisés en el Mar Rojo? ¿Qué impresiones transmitirían la flora y la fauna? ¿Cómo cambia el color del agua a medida que aumenta la profundidad? ¿Qué aspecto tiene el junco en toda su longitud? Y ¿cómo pesca un castor un pez? El «Flusskörper» (cuerpo fluvial) en el KM 51 – Erftmuseum da respuesta a estas preguntas, entre muchas otras. La exposición se ha instalado dentro de una sala alargada y transitable. Por medio de gráficos y objetos expuestos se representan secciones transversales de un río que permiten ver su fauna y su flora. De este modo, los visitantes del museo pueden disfrutar de vistas que normalmente están reservadas a los buceadores.


El Gymnicher Mühle se ubica en el kilómetro 51 del río Erft, un afluente del Rin, cerca de Colonia. El molino de agua se utilizaba para moler grano y para prensar aceites. Las excavaciones arqueológicas sugieren que su existencia se remonta al siglo IX. El molino pertenecía a la abadía de Siegburg y estaba regentado por los señores de Gymnich. A lo largo de los siglos cambiaron la ubicación del molino un par de quilómetros, ampliaron la vivienda residencial y la del molino y regularon el cauce del río. Finalmente, en 1948 el Gymnicher Mühle dejó de funcionar y se le quitaron las instalaciones técnicas, incluidas la rueda del molino y las obras hidráulicas. Desde 1984, el edificio de tres aspas está declarado patrimonio nacional. En 2005, la asociación Mühlenverband Rhein-Erft-Ruhr adquirió la propiedad al completo y la transformó en el centro de un parque natural, al que pertenece también el KM 51 – Erftmuseum. En sus salas de exposiciones se representa ahora, en una superficie de más de 450 metros cuadrados, el curso de 103 kilómetros del río desde su nacimiento hasta su desembocadura. Doce estaciones interactivas presentan particularidades regionales, haciendo referencia a temas fluviales e hidrológicos globales.




La empresa responsable del diseño de la exposición, mgp ErlebnisRaumDesign, encargó al estudio Inlux la creación de un concepto de diseño de iluminación atmosférico y escenográfico. En la casa de paredes entramadas protegida como patrimonio histórico se instalaron raíles electrificados de ERCO, equipados a su vez con proyectores Pollux y Optec controlables mediante DALI. La escenificación se basa en dramáticos contrastes de claroscuro, que conducen las miradas de los visitantes de pieza a pieza. Gracias a la luminotecnia LED desarrollada internamente por ERCO, se crean juegos de luz y sombra exactamente definidos, que destacan las características arquitectónicas de la construcción del edificio histórico, por ejemplo en la iluminación del entramado del tejado en el que se ve la representación de un Imp (un diablillo de la mitología germánica) «En el proyecto, una planificación amplia y cuidadosa de la ubicación de raíles electrificados en la antigua construcción del Gymnicher Mühle, consigue una infraestructura que siempre garantiza una posibilidad de iluminación nueva y adecuada, incluso si se realiza una redistribución de piezas», concluye Florian Reißmann de Inlux. A modo de efecto llamativo, el brillo mágico de una ola de luz hecha de cables que parecen autoiluminados recorre diversas habitaciones o se enreda en la estructura del edificio como si recorriese el lecho de un rio, y se transforma en cascada al pasar por debajo de la rueda del molino.


El vestíbulo alberga una escenificación luminosa dinámica, en la que un archivo de audio controla la iluminación de los objetos expuestos. El reto radicaba en la programación de la interfaz entre el control de medios y DALI. «El sistema de control de medios procede del ámbito teatral y utiliza protocolos propios», explica Reißmann. «No es posible implementar una iluminación museística discreta y flexible empleando proyectores teatrales». La escenificación incluye, por ejemplo, una campana que a primera vista parece balancearse. Sin embargo, está iluminada por dos proyectores controlados por la cadencia de las campanadas, de tal manera que es tan solo su sombra la que se mueve de un lado a otro.


Una pieza particular demuestra el amor del organizador de la exposición por la naturaleza. Mientras el molino estaba parado, golondrinas anidaron en él. Durante la remodelación del museo, volaron hacia su interior por unas ventanas abiertas. Los pintores acababan de terminar cuando una golondrina dejó caer un recuerdo. «Del vuelo cayó un “talismán” justo sobre la pared azul recién pintada», recuerda Reißmann. Los proyectistas decidieron incluir la historia en la exposición, acentuada mediante un proyector que en realidad no estaba planeado para eso.
