Planificar la iluminación de monumentos arquitectónicos


En la iluminación de fachadas grandes es necesario pensar a gran escala, más allá de la simulación y la visualización. También los lugares donde se instalan las luminarias requieren de soluciones creativas – solo así se pueden afrontar los desafíos que presentan las dimensiones del edificio.
Poner en escena grandes edificios de forma eficiente en espacios urbanos requiere conceptos, métodos y herramientas especiales. Iluminar monumentos emblemáticos desde fuera en su totalidad, supondría un consumo de energía desproporcionado. La alternativa consiste en concentrarse en superficies y características arquitectónicas efectivas dentro del espacio urbano - como ocurre en la iluminación de la Catedral de Milán. Por ejemplo, para el viandante es importante la iluminación de las zonas inferiores. Las plantas superiores y un techo iluminado hacen visible el edificio en el horizonte.
En la iluminación de fachadas grandes es necesario pensar a gran escala, más allá de la simulación y la visualización. También los lugares donde se instalan las luminarias requieren de soluciones creativas – solo así se pueden afrontar los desafíos que presentan las dimensiones del edificio.
Poner en escena grandes edificios de forma eficiente en espacios urbanos requiere conceptos, métodos y herramientas especiales. Iluminar monumentos emblemáticos desde fuera en su totalidad, supondría un consumo de energía desproporcionado. La alternativa consiste en concentrarse en superficies y características arquitectónicas efectivas dentro del espacio urbano - como ocurre en la iluminación de la Catedral de Milán. Por ejemplo, para el viandante es importante la iluminación de las zonas inferiores. Las plantas superiores y un techo iluminado hacen visible el edificio en el horizonte.


Las luminarias con un ángulo de irradiación intensivo son aptas para la iluminación precisa de fachadas a grandes distancias. Diferentes distribuciones luminosas permiten tener en cuenta la forma de la fachada atendiendo a sus características.


A la hora de buscar los lugares adecuados para instalar las luminarias, los grandes edificios ofrecen, en general, tres posiciones: en el mismo edificio, en los mástiles de la calle y en edificios colindantes. La iluminación instalada directamente en la fachada es adecuada para la luz tenue, que acentúa la textura de la superficie. En edificios aterrazados se pueden colocar las luminarias en los entrantes. De este modo, la fachada se ilumina de forma segmentada y uniforme. Los mástiles de la calle son especialmente aptos para iluminar la zona inferior del edificio con amplias distribuciones luminosas. En cambio, los puntos de instalación altos son mejores para iluminar la zona superior del edificio. Éstos suelen encontrarse solo en los edificios colindantes y, por eso, la distancia respecto a la fachada es casi siempre más grande. La iluminación óptima de grandes edificios exige la utilización inteligente de luminarias con distribuciones luminosas muy diferentes. Una distribución luminosa asimétrica de un bañador es útil para lograr una iluminación uniforme a media distancia. Para los detalles arquitectónicos verticales también es Buena una distribución luminosa oval.

Las luminarias instaladas en la fachada generan una luz tenue y, con ello, contrastes intensos de luz y sombras. Incluso los más mínimos salientes de la fachada pueden generar sombras extremadamente largas. La luz tenue permite resaltar bien superficies de hasta aprox. 6m de altura.

Los entrantes grandes permiten acentuar la fachada de forma escalonada. Debido a la gran distancia respecto a la fachada, el efecto sombra de las estructuras superficiales en relieve no se nota tanto como con la luz tenue.

Es recomendable aumentar la distancia entre la fachada y las luminarias para iluminar las fachadas altas de forma uniforme. De este modo, los bañadores colocados en mástiles pueden iluminar una fachada de unos 30m de altura a una distancia de 10m del edificio.

Las luminarias deben colocarse a gran distancia para iluminar las zonas superiores de edificios muy altos. Las distribuciones de luz muy ajustadas permiten iluminar la fachada de forma precisa y, sobre todo, evitar la contaminación lumínica.