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Luz para esculturas: ángulo de museo
El ángulo de museo de 30°: la iluminación ideal para la escenificación contrastada de esculturas y obras plásticas
Ángulo de incidencia <30°
Un ángulo de incidencia muy inferior a 30° da lugar a la proyección extrema de sombras sobre los objetos expuestos. La proyección de sombras exagera las texturas. En caso de elementos salientes, grandes áreas de la escultura quedan sombreadas. Pese a la elevada iluminancia, debido al ángulo de incidencia pronunciado se obtiene tan solo una escasa sensación de luminosidad en las superficies verticales.
Ángulo de incidencia =30°
Un ángulo de incidencia de 30° en la iluminación de acento está considerado como ideal para esculturas, y en círculos especializados se conoce como «la regla de los 30°». Permite lograr una distribución intensa y uniforme de la luminosidad en superficies verticales y horizontales. La forma y la textura adquieren un buen modelado mediante luz y sombra. En superficies verticales, el ángulo de incidencia de 30° permite evitar muy eficazmente el deslumbramiento del observador causado por reflexión en superficies brillantes.
Ángulo de incidencia >30°
Un ángulo de incidencia considerablemente superior a 30° se revela inconveniente para iluminar esculturas, dado que apenas se obtiene modelado mediante luz y sombra. Además, aumentan las probabilidades de que el observador proyecte su propia sombra sobre el objeto expuesto. En caso de superficies brillantes, existe el riesgo adicional de deslumbramiento por reflexión. Si también hay luminarias dispuestas tras el objeto y dirigidas hacia este, al deslumbramiento por reflexión se añade un molesto deslumbramiento directo.


