Influencia del ángulo de incidencia
Realzar materiales mediante la luz
Mediante ángulos de incidencia distintos, la luz dirigida posibilita el modelado de materiales.
Luz difusa
En el caso de la luz difusa no se produce modelado por sombras en las superficies de los materiales. Tampoco es posible lograr brillo mediante iluminación difusa. Esto impide que las superficies brillantes transmitan una impresión refinada. La luz difusa es consecuencia, por ejemplo, de una iluminación exclusivamente indirecta o de grandes superficies luminosas, tales como techos luminosos.
Ángulo de incidencia 60°
Con un ángulo de incidencia de 60°, apenas se modela la textura de las superficies. Sin embargo, la luz dirigida genera brillo y otorga un aspecto refinado a los materiales brillantes. No obstante, debería evitarse un posible deslumbramiento del observador por reflexión. Entre las luminarias típicas para este tipo de iluminación se cuentan los proyectores.
Ángulo de incidencia 30°
La luz dirigida con un ángulo de incidencia de 30° proporciona un buen modelado mediante sombras. Esta disposición de luminarias otorga una apariencia refinada a los materiales brillantes. Los proyectores están predestinados para esta aplicación, pero también los downlights pueden alcanzar este ángulo si la distancia a la pared es reducida. Sin embargo, en este caso se generan patrones parabólicos visibles en la pared.
Ángulo de incidencia 5°
La luz rasante con un ángulo de incidencia aproximado de 5° genera sombras proyectadas intensas. De ello resulta un modelado pronunciado en la superficie, incluso en caso de texturas finas. En caso de superficies brillantes, debería tenerse en cuenta la posible aparición de deslumbramiento por reflexión. En paredes irregulares es necesario comprobar críticamente los efectos de sombra extremos, para evitar que se manifieste en exceso una falta de calidad de la superficie.



