Haz que las paredes trabajen con la luz
Utiliza las paredes iluminadas como elemento central de tu diseño de iluminación. La luz vertical define la percepción del espacio y hace que la arquitectura resulte claramente legible. Emplea el bañado de pared de forma selectiva en el museo: así escenificas las obras de arte, refuerzas la orientación y haces que los puntos importantes se localicen antes.
Amplía los espacios visualmente. Las paredes iluminadas de manera uniforme generan amplitud, aumentan la sensación de luminosidad e incrementan el confort visual. Destaca las superficies con luz rasante: así se hacen visibles las texturas, los relieves y la materialidad, que pueden percibirse en toda su calidad.
Define los espacios mediante la iluminación vertical. Favorece el uso del espacio, guía la mirada y ayuda a los visitantes a descubrir la información de forma fácil y rápida.
Crear orientación con el bañado de pared
Aprovecha las superficies luminosas como puntos de orientación visual. Al entrar en el museo, el ojo percibe primero la superficie más luminosa y le atribuye automáticamente importancia. Escenifica los mostradores de información delante de paredes bañadas de luz: así se reconocen enseguida como puntos de referencia y los visitantes se orientan con mayor facilidad.
Resalta los ejes arquitectónicos. El bañado de pared muestra con claridad las direcciones del espacio, los niveles funcionales y las transiciones, y conduce hacia la exposición, la recepción u otros puntos de destino. Las paredes iluminadas articulan los edificios de grandes dimensiones y permiten localizar de forma intuitiva las salas más importantes.
Configura zonas de acceso bien definidas. En los vestíbulos, la iluminación vertical aporta orientación, presencia y una primera impresión acogedora.
Crear luminosidad con el bañado de pared
Utiliza las superficies verticales para que los espacios parezcan más luminosos. El vestíbulo forma parte del museo desde el primer momento. Con la misma iluminancia, las paredes iluminadas producen una impresión de luminosidad notablemente mayor que las superficies horizontales. Por eso, emplea el bañado de pared de forma selectiva.
Como las paredes se encuentran en el campo visual natural, determinan la luminosidad percibida del espacio. Presta atención al grado de reflexión de la superficie: las paredes claras refuerzan la impresión de luminosidad con especial eficacia.
Los materiales oscuros o rugosos requieren una iluminancia mayor para lograr un efecto comparable al de una pared blanca. El hormigón visto, por ejemplo, necesita el doble de iluminancia que una pared blanca.
El ladrillo y la madera oscura llegan a necesitar seis veces más iluminancia. Con el bañado de pared consigues espacios luminosos, agradables y visualmente amplios.