Deslumbramiento
El deslumbramiento provocado por las luminarias merma notablemente el confort visual.
Al mismo tiempo, los cortes irregulares de los conos de luz, con artefactos en la pared o con distintos colores de luz, resultan molestos en el espacio.
La luz solo acentúa el techo de forma puntual. Las zonas donde realmente se necesita luminosidad quedan desatendidas.
Material
Luz difusa
La luz difusa apenas genera sombras y modela las superficies solo de forma tenue. Por ello faltan estructura, profundidad y brillo. Los materiales con superficies brillantes suelen parecer menos valiosos bajo una luz difusa, ya que los reflejos y los contrastes no se realzan lo suficiente.
Luz dirigida
La luz dirigida crea, mediante las sombras, un mayor modelado y confiere más profundidad al espacio. Aporta brillo y hace que los materiales lustrosos parezcan de mayor calidad. No obstante, en las superficies reflectantes hay que tener en cuenta la posibilidad de un deslumbramiento por reflexión.
Una incidencia de la luz de 30° se considera ideal para evitar reflejos molestos, por ejemplo en cuadros o superficies lustrosas.
Las sombras arrojadas intensas modelan las texturas finas con especial nitidez y hacen visibles las estructuras de las superficies. No obstante, en los materiales lustrosos hay que tener en cuenta un posible deslumbramiento por reflexión.